Forseti

¿Quién es Forseti?

Forseti es un oscuro dios nórdico precristiano. Se menciona sólo dos veces en la literatura noruega antigua. La primera mención procede de la 15ª estrofa del Grímnismál, uno de los poemas del Edda. Allí se dice que la morada de Forseti, Glitnir, es un salón resplandeciente de oro y plata, y que él resuelve disputas. Parece ser, pues, el equivalente divino y modelo del “legislador” humano (lögsögumaðr), cabeza ceremonial de la asamblea jurídica escandinava. El portavoz de la ley a menudo actuaba como juez que decidía el resultado de las disputas de conformidad con la ley.

Ese es el alcance de la información fiable y relativamente inequívoca sobre Forseti que tenemos de cualquier fuente primaria. La única otra mención de él en la literatura antigua nórdica proviene de la prosa Edda de Snorri Sturluson. El pasaje se lee como un ligero adorno en el Grímnismál. Snorri, siempre preocupado por el orden en detrimento de la precisión, afirma, sin fundamento aparente, que Forseti es el hijo de Baldr y Nanna. Snorri no puede ser tomado en su valor nominal, y no hay razón para asumir que sus comentarios sobre la paternidad de Forseti son nada más que su propia invención.

Otras posibles referencias a Forseti de otras fuentes son también bastante ambiguas y problemáticas.

Según cuenta la revista Life of St. Willibrord de Alcuin, del siglo VIII, Willibrord visitó una vez una isla entre Dinamarca y Frisia. Había un manantial sagrado en la isla del que la gente obtenía agua, y lo hacían en silencio debido a la santidad del lugar. La revista Life registra que la isla fue nombrada Fositesland por el dios que fue adorado allí. Este Fosite podría ser Forseti, pero esto no es seguro, y si fuera el caso, plantearía problemas adicionales con el significado y la etimología del nombre de Forseti.

En un relato medieval sobre el origen de la ley frisona, doce legisladores fueron puestos a la deriva en el mar como castigo por Carlos el Grande. Rezaron al dios cristiano para que les ayudara, y sus oraciones fueron respondidas cuando un decimotercer hombre que llevaba un hacha de oro apareció misteriosamente ante ellos. Usó su hacha para remar el barco y cuando llegaron a tierra, tiró el hacha al suelo, y un manantial brotó del lugar donde había caído. Este decimotercer hombre les enseñó las leyes que necesitaban conocer, y luego desapareció.

Mientras que el elemento de la santa (o por lo menos misteriosa) fuente en ambos textos podría señalar una tradición común que vincula a Forseti y las fuentes sagradas, y el eje dorado del segundo texto podría estar conectado a la sala dorada de Forseti, estas correspondencias son muy tenues y no demuestran nada concluyente. Es posible que el decimotercer hombre fuera el dios Forseti, pero es más probable que fuera Cristo, ya que vino en respuesta a las oraciones cristianas, y fue el decimotercer hombre entre doce seguidores, como Jesús y sus apóstoles.

Desafortunadamente, entonces, la única referencia pasajera a Forseti en el Grímnismál proporciona la única información razonablemente confiable que tenemos acerca de Forseti como fue entendido en tiempos paganos.

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