Susanoo

Take-haya-Susa-no-wo o Susanoo es el dios de la tormenta de la religión sintoísta. Hermano menor de la diosa del sol Amaterasu, es infame por su malicioso y a veces destructivo comportamiento y por lo tanto tiene fama de ser un embaucador. También es asociado con el viento y el mar y en tiempos más recientes se le ha asociado con el amor y el matrimonio.

Susanoo – Un niño problematico

El dios nació cuando su padre Izanagi se lavó la nariz en el río Woto mientras realizaba rituales de limpieza siguiendo su experiencia en el inframundo. Inicialmente, Susanoo gobernó el Takama no Hara (Llanura Celestial Alta) con su hermana Amaterasu, pero desde el principio, Susanoo causó problemas destruyendo bosques y montañas y matando habitantes locales en la tierra. Por esta razón fue desterrado del cielo.

Al despedirse de su hermana, el dios de la tormenta causó una vez más una gran destrucción en su camino hacia el palacio del sol e incluso las mismas montañas temblaron a su paso. En esto, Amaterasu estaba convencida de que su hermano no era nada bueno, pero cuando fue desafiado, Susanoo afirmó que sólo quería despedirse y demostrar sus buenas intenciones, dijo que si milagrosamente podía traer al mundo cinco deidades nuevas y que fuesen hombres, demostraría su honestidad. Susanoo entonces tomó el collar de 500 joyas de su hermana, se las comió y las escupió como una niebla de la que nacían cinco deidades masculinas. Estos nuevos dioses o kami, junto con tres dioses femeninos producidos cuando Amaterasu realizó una hazaña similar al comerse la espada de Susanoo y escupir tres deidades, se convirtieron en los antepasados de la nobleza japonesa.

Lleno de exuberante alegría por haber ganado su desafío con su hermana, Susanoo se puso en marcha en otro alboroto salvaje en celebración. Una vez más, los árboles fueron destruidos y también los arrozales. Entonces, para añadir sal a la herida, con una broma de mal gusto Susanoo desolló a un caballo divino y lo tiró por el techo del palacio donde Amaterasu estaba tejiendo silenciosamente. Furiosa por el comportamiento e indignada de su hermano, la diosa del sol se encerró en una cueva y sólo volvió a salir después de mucha palabrería y seducción de los otros dioses. Susanoo, tal vez no injustamente, fue inmediatamente expulsado del cielo. En algunos relatos Susanoo se instaló con su madre Izanami en Yomi, el inframundo, y en otras versiones domina el reino de los mares.

Susanoo y el drágon de ocho cabezas.

Descendiendo al reino terrenal, Susanoo aterrizó en Tori-kami en la provincia de Izumo y mientras vagaba por el río Hi, el dios fue arrastrado por el sonido del llanto. Investigando más a fondo, Susanoo encontró tres figuras lamentables – un anciano y una mujer y su hermosa hija – que sollozaban incontroladamente y absolutamente aterrorizados por algo. En una indagación, le dijeron al dios que su angustia era causada por una serpiente gigante (conocida como Yamato-no-Orochi o Koshi) que aterrorizaba la región cada año y cada visita se comía a una de las hijas de la pareja de ancianos.

Ahora los padres angustiados se quedaron con su última hija, Kusha-nada-hime. Susanoo negoció con ellos que si mataba al monstruo podría casarse con la chica hermosa. De acuerdo con esto, los padres siguieron las instrucciones del dios y colocaron ocho tazas llenas de sake extra fuerte en cada una de las puertas de su casa. Después de un rato, la serpiente monstruosa llegó debidamente con fuego escupiendo de cada una de sus ocho cabezas. Cuando la temible criatura olía el sake, no podía resistirse y cada cabeza bebía de una de las tazas. Consecuentemente, la serpiente se desplomó completamente ebria y Susanoo salió de su escondite, sin paliativos, y con su espada le cortó cada una de las cabezas de la serpiente. Luego, abriendo el vientre de la criatura, Susanoo descubrió la espada especial, el Kusanagi o «cortador de hierba» (en otras versiones de la historia lo extrae de la cola de la serpiente). Esta espada, le presentó a su hermana, sin duda alguna como disculpa por sus anteriores fechorías. La espada fue entonces dada por Amaterasu a su nieto Ninigi, que fue el primer antepasado de la familia imperial japonesa y pasó a formar parte de la indumentaria imperial, conservada en el templo de Atsuta cerca de Nagoya.

Regalos de Susanoo a la humanidad

A pesar de su reputación como de chico malo entre los dioses sintoístas, Susanoo tiene el mérito de dar ciertos dones culturales a la humanidad, incluyendo la agricultura. También se le atribuye la fundación de la dinastía gobernante en Izumo, a través de su yerno Oho-kuni-nushi. Es también el lugar donde se encuentra un gran santuario sintoísta dedicado al dios. En el arte japonés, Susanoo es más a menudo representado con pelo salvaje soplando en el viento, blandiendo una espada y luchando contra el monstruo de ocho cabezas Yamato-no-Orochi.

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